En realidad, las conclusiones no nos son tan útiles en nuestro caminar, y por eso C. S. Lewis y la literatura de sabiduría de la Biblia son tan poderosos. Obviamente, eso no quiere decir que no haya fundamentos teológicos y éticos, lo que quiero decir es que caminamos por fe, no por vista.
martes
Esto me recuerda cómo en el deporte de «Orienteering», si uno trata de moverse en línea recta sin usar una brújula, tendrá la tendencia a desviarse en la dirección de tu mano más fuerte (si eres diestro o zurdo). El cambio puede ser muy poco pero a lo largo de una gran distancia, hasta un porcentaje pequeño puede hacer perder tu objetivo.
viernes
Era un alcance de tu visión.
Ciudad irreal,LA TIERRA BALDÍA. T.S.Eliot
bajo la niebla parda de un amanecer de invierno,
una multitud fluía por el Puente de Londres, tantos,no creí que la muerte hubiera deshecho a tantos.
domingo
Tememos al cambio porque no queremos que se pierda lo que nos hizo conocer a Dios y crecer en él. Pero esto sucedió dentro de un contexto histórico donde ciertos métodos y prácticas eran efectivos. Nuestro contexto ha cambiado drásticamente en los últimos años, y por ende, los métodos y prácticas para conocer a Dios y crecer en él deben ser otros.La generación emergente
viernes
sábado
Esta siempre ha sido una pregunta interesante para mí también... especialmente porque vivo con mi familia en el campus de una universidad cristiana, en lo cual se encuentra compañerismo y verdadera comunidad que supera lo que experimentamos en la «iglesia», sin mencionar el hecho de que adoramos, oramos y servimos con estos estudiantes... Y hasta celebramos la santa cena una vez al mes con toda la comunidad y la Palabra es predicada al menos tres veces por semana durante las asambleas.
jueves
Lo he visto de forma aun más drástica. Tenemos rosales por nuestra casa. Siendo sincero no sé mucho del cuidado de las rosas, pero el vigilante de nuestro “pasaje” me dijo que las tenía que podar todas a una altura aproximada de 45 centímetros. Al hacerlo estaba yo cortando lo que parecían ramas BUENAS. Estaba seguro de que las plantas se iban a morir. Pero cuando llegó la primavera el crecimiento fue más que impresionante. Tuve más rosas de las que nunca imaginé.
La primera vez que llegué a Dublin, estaba pasmado ante la cantidad de iglesias y catedrales. Esperaba ver algunas, pero no tantas. Después, me asombré todavía más por el número de ellas que no se usaban como iglesias. En una de las ciudades más grandes y cosmopolitas de Europa, con una población más grande que nunca, los edificios de las iglesias se están convirtiendo en ruinas. Muchas de ellas se están usando con otros propósitos; una de ellas es un bar, San Andrés alberga la principal oficina turística y la catedral de San Patricio, aunque todavía celebra servicios religiosos, era un museo. Una tienda de regalos ocupaba la parte posterior del santuario ofreciendo chucherías de San Patricio o de John Bunyan –una señal de que los turistas estaban más interesados en visitar la catedral que los feligreses.
Leer tus ideas y experiencias acerca de la palabra “misionero” verdaderamente tocó una fibra sensible en mí. Algunas veces he luchado con el orgullo al querer que me llamen con ese nombre, deseando que la gente sepa lo sacrificada que soy por vivir en otro país, esperando ver el impacto y la admiración en sus rostros cuando les hablo sobre el mucho tiempo que he vivido “en el extranjero”. Estúpido orgullo.
Y más recientemente, cuando planeamos mudarnos a Colorado, estoy luchando con mi orgullo cuando los que están en Guatemala dicen, “Oh…te vas a regresar a los Estados Unidos…” lo que se traduce: ¡Vaya! Ella no pudo aguantar. Se dio por vencida muy pronto. Soy mucho mejor que ella porque yo me voy a quedar.
Por otro lado, he estado tratando de evitar la palabra “misionera” aquí en Guatemala, especialmente acompañada del término “evangélica”. No me agrada la reacción de las personas cuando descubren que soy misionera. Los protestantes piensan que es algo realmente grande y se muestran maravillados de cosas que no merece la pena. Los católicos inmediatamente te tratan diferente y hacen toda clase de suposiciones acerca de lo que eres y, más importante, de lo que no te está permitido hacer.
Cuando nos mudemos a Colorado, para experimentar un cambio me gustaría conseguir un trabajo de barrista en un Starbucks y ser algo más “normal”.
A riesgo de sonar a cliché (aunque mencionarlo ya es un cliché), pienso que la única manera de sentirse re-encantado con la iglesia es demoliendo nuestra religión de manera que podamos reenfocarnos en las relaciones.
Si el «quién» con respecto a la iglesia viene primero, entonces se recalca aún más el aspecto fundamental de las relaciones. ¿Podría no ser sólo «quién» sino «con quiénes»?
En el tiempo que estuvo liderando una congregación formada por un «tribu» cultural de gente «alternativa» muchos de ellos gente artística, mi amigo David apreció cierta singularidad en la forma en que otros evangélicos tratan a los de su congregación: — «Pensarías que fumar es uno de los siete pecados capitales» — me expresó un día— «pienso que la gente quiere salvar a estos creyentes por segunda vez y opinan que, hasta que alguien se quite los tatuajes, los piercings y dejen de fumar, no se les considera dignos de aportar algo a la conversación acerca de Cristo».